La satisfacción

Esta es de esas reflexiones que surgen de la vida diaria una tarde en que iba a una cita y justo acababa de almorzar.  Tenía esa sensación de calma que surge de haber satisfecho una necesidad básica.  El placer de la satisfacción.  Es un placer que casi nunca es buscado pero que, cuando llega, corona una serie de placeres previos.

He confesado que me gusta comer bien y me gusta comer mucho.  Son dos placeres distintos.  Uno es el placer de disfrutar los sabores, las texturas y los aromas de la comida.  Un placer que para gozar plenamente hay que correr los riesgos de experimentar y encontrar cosas que te disgustan junto con encontrar nuevos manjares.  Es un placer que fácilmente se complementa con el placer de cocinar, sobre todo cuando cocinas sin libreto y confiando en tu instinto y tu nariz.

El otro placer es el de comer en sí.  Sentir la comida pasar por tu garganta.  La sensación de una cantidad correcta de sal y de dulce que abra su camino de la boca al estómago.  El alivio que produce un refresco.  Recibir más.  Tomar más.  Hartarte.

Cocinar, probar, hartarte y, finalmente, quedar satisfecho.

Cuando pienso en comer, generalmente pienso en sabores, texturas, cantidades.  Pienso en mis dos placeres, el de comer bien y el de comer mucho.  Casi nunca pienso en quedar satisfecho.  Tal vez porque se da por hecho.  Pero cuando uno queda satisfecho en la medida justa es un placer que supera a todos los anteriores.  Es una sensación de calma, de tranquilidad, de sentirte bien.

Ya no es el acto.  Es el estado.  Es seguir tu camino sintiéndote bien.  El deber cumplido de haber calmado una necesidad.

Y esa tarde pensé en el sexo.  Cómo el sexo es también una sucesión de placeres.

Confieso que me gusta el foreplay, el juego previo.  El excitarme y excitar a mi compañera.  Acariciar, buscar, sentir la piel.  Me gusta la piel.  También me gusta ver, sobre todo cuando lo que veo sugiere más de lo que explícitamente muestra.  La sola búsqueda es un placer al cual me gusta someterme aún cuando sé que no habrá nada más; aunque después sea difícil tener que detenerse.

Y luego está la penetración, el coito.  Estar en la faena.  Es sentir con la sensible piel de mi pene la suave y húmeda presión de su guarida y deslizarme para sentir más y mejor.  Es atragantarme.  Pero es también seguir sintiendo la piel, embriagarme en sentir su cuerpo entre mis manos o jadear entre su cuello.  Me gusta la desnudez completa porque es sentir más.  Me gusta agarrar y acariciar y me gusta sentir que me abrazan y que me reciben.  Pero la penetración en sí es suficientemente placentera que incluso puedo obviar todo lo demás con tan solo sentirla.

Y está ese tercer placer que es el orgasmo.   Desde que siento el cosquilleo entre las piernas y el bajo vientre hasta sentir que sale incontroladamente mi esperma.  Es una descarga de energía muy puntual y que en muchas ocasiones se siente como una necesidad.

Considero que son tres placeres separados porque puedo separarlos.  Me encanta acariciar a mi mujer y buscarla aun cuando sé que no habrá coito y me encanta el coito aun cuando sé que no habrá descarga y, muchas veces, ni siquiera necesito esa descarga.  Por otro lado, el placer de la descarga lo puedo obtener sin coito combinando simplemente mi imaginación con tocarme con la presión adecuada.

Y está finalmente el cuarto placer.  Cuando el orgasmo culmina y esa necesidad de descarga sexual queda satisfecha.  Cuando las endorfinas se apoderan de tu sistema y sientes una calma general.  Casi nunca pienso en ese placer cuando hago el amor o me masturbo; más bien son el coito y el orgasmo lo que busco.  Pero la satisfacción es un placer enorme que, cuando llega, supera todo lo que pasó previamente.

Y con ello se olvidan los problemas del día.  Es por ello, creo, que dicen que el sexo es una de las mejores formas de superar el stress.

También lo es comer.

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2 respuestas a La satisfacción

  1. jaaaaaa perdón el abandonooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!! y qué buena forma de desestresarse!! 😀

  2. campa dijo:

    jajaja pero es q si como más me engordo más 😛 bonito post
    un abrazo

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