Divagaciones eróticas

Me gusta la interacción física.

Soy malo en ello.  A veces pareciera que hay demasiado protocolo sólo para saber si la otra persona no lo va a tomar a mal.

Existe todo un protocolo en el saludo (o la despedida).  Si saludas de beso.  Si un abrazo es apropiado.  Si das la mano y cuanto debes apretar.  Bueno, dar la mano con un apretón firme pero sin estrujar es normal cuando saludo a otros hombres y sólo ciertos amigos o ciertas situaciones ameritan un abrazo.  Pero con las mujeres es diferente y casi siempre tengo que leer sus gestos para saber si esperan o no un saludo de beso en la mejilla, si dar la mano o si el saludo ha de ser sólo verbal.

Me gusta el contacto físico.  Ese instante en que rozamos las mejillas o tocamos nuestras manos en un saludo.  No necesariamente es algo erótico.  Me gusta un buen apretón de manos o saludar de pico a mis hijos.  Pero también es erótico.

Me gusta tomar a una mujer de la mano cuando hablamos.  Tal vez no lo haría con cualquier mujer.  Es un gesto demasiado íntimo aun cuando no sea necesariamente erótico.  Y pienso ahora en la palabra intimidad.  La intimidad que tienes con los amigos, o con tus hijos… la intimidad que da un gesto físico como tomar de las manos o dar un abrazo con palmadas en la espalda.

Y pienso que, tal vez, una de las cosas que yo más busco y añoro es personas con las cuales lograr distintos grados de intimidad.

Pero creo que también soy una persona erótica.  Una persona que busca placer en lo físico.  Eróticamente frustrada, también, sabiendo que por fuera de mi casa mi eroticidad se limita a ese pequeño instante en la que saludo o me despido de beso en la mejilla.

¿Debería bastarme la casa?

A veces creo que con Andrea no logro expresar mi eroticidad en la forma adecuada.  Es difícil a veces encontrar la privacidad suficiente, pero también están los problemas de pareja y de familia.  La plata que no alcanza, los reclamos, tantas cosas que ayudan a ir matando la relación que se construye.  Y la falta de confianza.  Yo le fallé en algún momento y reconstruir no es fácil.  Más cuando ella es del concepto de exclusividad extrema.

Pensar en ella como objeto de mi eroticidad cuando he tenido tantas fallas hace que se sienta utilizada y por ello mismo me limito cuando tengo que expresarme ante ella.

Y aún así siento, creo, que ella no sería suficiente.  Ninguna mujer lo sería.  No en todos los aspectos en que siento que mi erotismo debe expresarse.

Un beso con un sentido más erótico que romántico, por ejemplo.  Tomar por la espalda a una mujer y pretender abarcar su cintura con mi mano.  Despejar el pelo que cubre su cara mientras con el dorso de mis dedos acaricio su sien.  Sentir todas las terminales nerviosas de mi piel sintiendo a la otra persona.

Tal vez la cópula esté sobrevalorada.  No digo que no lo desee también.  Aun me imagino y aún me antojo de estar con otras mujeres y tener sexo completo con ellas, tanto mujeres abstractas, como mujeres que veo en la calle, como mujeres que conozco.  O me gustaría acariciar sus partes íntimas y sentir como vuelan con mis dedos.

Pero el erotismo.  El erotismo frustrado y añorado va más allá que ello.  Más allá que la genitalidad.  Es cuestión de presión, cuestión de piel, cuestión de sentir más allá de con la pija.

Y hay varias razones por las que seguirá frustrado.  El concepto de fidelidad que una gran parte de la sociedad abraza, exige y valora, incluyendo a Andrea, no es compatible con estas manifestaciones, con estos deseos, con estas sensaciones; e igual no son una necesidad vital que me exijan salir a complacerla.

Y aunque me atreviera, aunque pudiera ampararme en el anonimato para transgredir, tengo en contra que esta complicidad requiere de dos y que es muy poco probable que pueda encontrar una segunda persona que quiera considerarme su cómplice de transgresión erótica.

Digo: no soy el más buen mozo, ni el más joven, ni el más tapado en plata.

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Acerca de gabisson

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3 respuestas a Divagaciones eróticas

  1. Todos tenemos los mismos deseos, sólo qué pocos tienen los pantalones para admitirlo.
    Qué buen escrito, un abrazo.

  2. Carolina dijo:

    Hola.. Necesito hablar contigo… escribeme a mi email. Es una petición importante que necesito hacerte. No por aqui. Gracias y cuidate…

  3. Carolina dijo:

    Cual es el canal privado del que hablas?

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