Costos

Cuando reviso cuánto necesito para cumplir mis obligaciones actuales, los compromisos con el nivel de vida y educación que ya comprometí a mis hijos y que aún así es insuficiente para lo que creo que se merecen me doy cuenta de dos cosas muy importantes: este país es muy caro y hay muchos que tienen que hacer malabares para adaptarse con mucho menos de lo que yo deseo.

Necesito plata. Mucha plata.

Plata que creo que es factible conseguir con la capacidad mental y los conocimientos que tengo y debo estar en capacidad de adquirir, pero que se enfrentan a una personalidad que fluctúa entre confrontar esa situación a simplemente adaptarse a no luchar.

No se trata de voluntad.  O sí.  No se trata de desear porque siento que me faltan las herramientas para convertir mis deseos en acciones.  Muchas veces porque no sé cuales son esas acciones que para muchos son obvias pero para mí son incógnitas.

Esos primeros pasos… y el segundo y los consiguientes.

No se trata de ser más activo, más asertivo, más emprendedor.  Se trata de que eso sea automático, que no toque pensar qué hacer.  Que se haga.

Se trata de entrenamiento.

Necesito entrenarme en cómo lograr los pasos para hacer lo que tengo que hacer.  Para poner mis conocimientos y mis capacidades mentales e intelectuales en producir esa plata que necesito.

Pero. ¿Cuánto cuesta entrenarme?

No hacerlo es seguir dando palos de ciego sin ningún sentido y sin llegar a nada.  Seguir aceptando trabajos para probar que en ese otro campo tampoco soy bueno… no porque no pueda ser capaz sino porque no sé cómo organizarme para hacerlo.

Pero entrenarme cuesta.

Cuesta no tener un empleo espurio, prosaico, que no dé lo suficiente para mis necesidades y obligaciones pero que dé algo más que nada.  Y un empleo que colgará de un frágil hilo por mi falta de entrenamiento en lograr objetivos.

Cuesta seguir envejeciendo sin aportar a mi seguridad social y a mi futuro.

Y no hacerlo cuesta.  Cuesta no poder progresar.  Cuesta seguir perdiendo oportunidades.

No sé cómo medir los costos de lo uno o de lo otro.

Y aquí ya murieron mis propósitos de año nuevo.

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Una respuesta a Costos

  1. Nohelio dijo:

    Te entiendo. Mi propósito de año nuevo también suele ser dejar de ser un triste perdedor. Pero como me la paso pensando en cómo cumplir el propósito, no lo cumplo. Es un círculo vicioso. Soy un perdedor y eso me eso me hace ser un perdedor. Seguro me entiendes.

    Un apretón de manos.

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