Estalqueando

Podría ser que estoy buscando lo que no se me ha perdido y es muy probable que así sea. Mal que bien en mi casa tengo lo que necesito para buscar la felicidad si es que tal cosa realmente existe: una mujer que me quiere y que me ha perdonado mucho, dos hermosos hijos.

Sin embargo mi vida está llena de frustraciones. Muchas tal vez alimentadas por los medios de comunicación masivos y sociales con los que convivo. Medios que promueven una cultura hedonista de la cual me gustaría participar.

Uno de los aspectos positivos de mi crisis de 2010 [1] [2] [3] fue no solo el perdón de mi señora sino que ella dejó de utilizar el sexo como moneda y eso elimina una de mis frustraciones reales que me impedían alcanzar la felicidad dentro del compromiso formal que adquirí en el matrimonio. Soy conciente que no necesito de otras personas, de tener sexo con otras mujeres, para realizarme.

Pero sigue siendo algo que quiero, que deseo, entre muchas otras formas con las que he querido relacionarme con otras personas. Cuando encuentro mujeres interesantes a veces sólo siento ganas de querer hablar, o de ser su amigo, o de coquetear, o de compartir emociones diferentes al sexo, o un abrazo profundo o algo de petting. Hay también una parte de mí que quisiera acostarse con cualquier mujer bonita que atraviesa su camino pero es una parte animal que no necesariamente guía lo que busco en cada mujer.

A veces creo que lo que se espera de una relación formal como el matrimonio son tantas cosas que no necesariamente tiene por qué satisfacerse en la relación entre dos personas. Es un compañero en el camino de la vida. Es con quién compartir la crianza de una familia. Es un compañero sexual. Es quien por el resto de tu vida será tu eros, tu ágape y tu filia. Es… dentro de cada uno de estos puntos se espera que tu cónyuge sea muchas más cosas.

Yo puedo tomar una decisión, y de hecho la he tomado, de que mi esposa sea todas esas cosas y creo que puedo ser feliz con esa decisión.

Pero en abstracto no estoy del todo convencido que esa sea la única opción.

Y en la práctica sigo siendo víctima de ese ideal hedonista que los medios que frecuento insisten en imponerme.


Si decido tomar ese otro camino ¿qué puedo aportar dentro de estos nuevos rumbos?

Siempre existe la opción de comprar el placer. Comprarlo de varias formas: ofrecer dinero a cambio de emociones, de espectáculos, de sexo. Comprarlo con tu tiempo simulando algún tipo de dedicación e interés. Obsequios, regalos. Comprando fama o convirtiéndote en objeto del deseo.

O buscar de múltiples formas, más orgánicas y menos monetizadas.

Pero aun así siento que no puedo ofrecer mucho a ninguna de estas búsquedas del placer.

No puedo ofrecer mi dedicación pues sigo con mi intención de seguir casado esperando que mi matrimonio resulte.

No puedo ofrecer mi dinero pues no tengo.

No puedo ofrecer mis conocimientos o mi físico o algo que me haga atractivo porque no lo soy. No puedo, por ejemplo, ofrecer gran placer a una compañera sexual porque sólo he experimentado con un único sujeto que me perdona demasiado. No puedo ofrecer un cuerpazo para admirar porque… bueno, porque no lo tengo.

Así que por ahora sólo me queda soñar despierto cómo sería ser esa otra persona que no soy y de cuando en cuando me atrevo a un desafortunado intento de flirteo con las personas con las que comparto. Un intento porque es lo máximo a lo que me atrevo a comprometerme y desafortunado porque casi siempre termino decepcionando y alejando a las personas que mejor me caen.

Es ser, sentirme y que me vean como a un stalker.

Torpe que es uno, tal vez porque uno no sabe realmente qué es lo que quiere.

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Una respuesta a Estalqueando

  1. Nohelio dijo:

    Nuevamente me siento identificado. Yo también siento constantemente ese deseo de acercarme a otras mujeres. Es un poco diferente en mi caso, porque yo si soy capaz de hablarles y además porque a mi sí me responden. No creo ser muy bueno en la cama, pero al menos puedo saber cómo soy, dado que he estado con más de una mujer. Sin embargo, conozco bien esa soledad que se siente cuando uno no tiene a nadie cerca. Excepto a la mujer y a los hijos y a la familia. Y ese aislamiento que se tiene cuando nadie te entiende y no te tienen paciencia. Aunque te mantienen.

    En fin. No te desanimes. Twitter es lo tuyo. Sigue así y seguramente un día podrás romper las cadenas que te impone la sociedad y los medios y podrás tener todo el placer fuera del matrimonio que deseas.

    Un fuerte pero firme apretón de manos.

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